Me encantan esas clases de la universidad que te hacen reflexionar. Con pena diré que son bien pocas.
Ayer comenzamos con el siguiente debate: ¿La publicidad debería considerarse Patrimonio Cultural? Y resulta que esta cuestión llega más allá de si nos tomamos la publicidad como un arte o no.
Pensemos que un patrimonio histórico es el reflejo de cómo era la sociedad y el mundo en el momento de su creación o construcción. Una ventana al pasado que nos ayuda a comprender la vida en ese momento de la historia. Entonces, ¿acaso no lo sería la publicidad?
Un simple spot nos puede situar en la cultura de una época concreta, si no lo creen, pasen y vean.
